Envíos gratis a partir de 90€

Free shipping over 90€

Envíos gratis a partir de 90€

Free shipping over 90€

WhatsApp Image 2018-10-17 at 17.15.41

 

 

C.R.: So what’s the idea that will bring so many people to not the most attractive place or the easiest place?

L.H.: I think it’s because they find something there that is rarely available elsewhere. Some sort of
authenticity.

 

LIFE IS SHORT

Creo que Larry Harvey, cofundador del Burning Man y la ciudad efímera donde se desarrolla, Black Rock City, estaba en lo cierto al afirmar que la razón por la cual miles de personas se sentían atraídas por este acontecimiento era que ofrecía algo (y ese algo viene en parte de lo efímero) que en el resto de ciudades (las permanentes) era difícil conseguir: AUTENTICIDAD.

 

DO SOMETHING BEAUTIFUL

Cualquier acción que perdure eternamente pierde valor. No es que necesariamente se produzca una devaluación de sus propiedades; la acción puede ser increíble por siempre, pero la permanencia en el tiempo le hace desprenderse de una cualidad muy hot: la exclusividad. Lo efímero tiene valor añadido porque es exquisito y hay cierto regusto que aparece al saber que uno está siendo partícipe de algo que no se va a volver a repetir.

 

AND THEN BURN IT

El Burning Man juega con la doble ilusión de pertenencia a una comunidad profundamente trascendente que a la vez es irremediablemente efímera. No es un evento recreacional al uso. Es una metrópolis única, donde todo puede pasar. Se desarrollan al mismo tiempo actividades genuinas (dificilmente experimentadas en una ciudad convencional) y actividades ordinarias, propias de cualquier otra ciudad, pero que en esta no se rigen por una lógica clásica. Es algo así como una ciudad (o realidad) ampliada, en la que uno puede ir al teatro o a la biblioteca, apostarlo todo en el casino y ganarlo, asistir a un casamiento o adquirir un anillo de matrimonio y colocarlo en el dedo del enamorado, sin que ninguna de estas acciones tenga el significado o el compromiso habitual. Es ciudad única en el mundo, porque actúa como espacio de juego, con un potencial bastísimo de creación.

Decía antes adquirir y no comprar porque en BRC el dinero sólo se usa para pagar hielo y café. El resto se adquiere como regalo. Una persona ofrece algo desinteresadamente entendiendo que, aunque quien lo reciba no dé nada en intercambio, en algún otro momento obsequiará a otro habitante de la ciudad. Más que sistema mercantilizado o comercio de compensación, el Burning Man utiliza la cadena de favores como medio de interacción social.

Otra característica bomba, es que el Burning Man actúa como incubadora de comunidad. Hay algo que sucede entre los habitantes de BRC, que se sonríen con el guiño cómplice del que se sabe súper suertudo de poder jugar. Es un sentimiento mezcla de responsabilidad y honra. No se esperan espectadores del fenómeno; se esperan participantes. De todos depende construcción, desarrollo y de-construcción de la urbe. Los habitantes cuidan con mimo la tierrita que pisan, para que al marcharse no quede rastro alguno, ni plástico ondulante ni colilla varada, que indique que alguna vez existió asentamiento en ese lugar.

 

EL BURNING MAN COMO ESPACIO DE PRODUCCIÓN ARTÍSTICA

 

La playa del Burning Man es una inmensa explanada de tierra blanca compacta que sirve como espacio expositivo de obras de arte.
Como galería tiene una peculiaridad magnífica y es que no existe un interés comercial. Las obras no se pueden comprar; el artista titular las comparte temporalmente con los habitantes. Después algunas de las piezas se desmontan para exhibirse en otros lugares del planeta, otras se guardan en almacenes y otras, haciendo guiño a lo efímero del evento, arden antes de que concluya esa edición.

 

 

Otra características que me fascina es que las intervenciones artísticas no tienen que cumplir con los límites de altura que marca el techo de una galería convencional. Por eso pueden permitirse el tamaño colosal que deja medio sobrecogido al espectador.

El paseo por la playa es divertidísimo porque las obras generalmente buscan la interacción. A veces tienen instalación musical, a veces se mueven contigo y a veces (si son seguras) uno las puede escalar.

Se podría hacer un tratado infinito revisando cada intervención artística del desierto de BRC, pero a mí me gusta el concepto de los highlights, así que considerando bastante sorprendentes la mayoría de piezas, me quedaré sólo con las 4 épicas para mí.

THE ORB

 

The Orb es la esfera que Bjarke Ingels y Jacob Lange diseñaron para el BM. Es 500.000 veces más pequeña que la tierra y su función inicial era la de ser superficie reflectante de lo que ocurría en la ciudad. Ingels y Lange lo reventaron con la idea, pero olvidaron el polvo del desierto, así que The orb nunca fue espejo de nada; sólo bola de plata y polvo, que maravillaba de día, pero no se veía de noche porque no tenía iluminación.

 

 

THE BALLON GUY

 

The balloon guy tuneó su art car para que fuera gato en posición de defensa y después le concedió el súper poder de la cola celestial. Enganchó 80 luces led a 80 globos de helio y ató los globos a un alambre transparente. El alambre lo llevaba sujeto al cuerpo con un mosquetón pero cuando quería desplazarse lo enganchaba a una estructura sólida con forma de cuerno que sobresalía de la parte posterior del art car. Esa estructura no era más que la parte ósea de la cola de alambre que se desplegaba larga iluminando el cielo de la ciudad.
A mí the balloon guy me fascinó por dos razones: la primera por no ser artista consagrado (sino científico) y la segunda por la finura con que cuidó los detalles. Consiguió con nada de recurso, todo de grandeza.

 

EUTERPE Y ALBERTO

 

Euterpe fue la primera titán en pisar el desierto de black rock city hace un año, pero creo que se sentía sola en las alturas y por eso para la edición de este año construyeron a Alberto que la acompañó.

Los dos llegaron vestidos y se fueron semidesnudos. Quizá porque el calor pesa y quisieron liberarse de tanto traje o quizá porque sintieron que también a ellos les correspondía participar de la ‘expresión radical’ que anima a que todo habitante de la ciudad vista a su completo antojo.
Para mí, con esta transición del vestido, se convirtieron en una versión bellísima y gigantesca de nosotros que, desde mucho más abajo y también medio uniformados, los observábamos con desconcierto y fascinación.

 

DANCING DRONES

El art car Mayan Warrior tiene una agenda de techno bastante apretada durante las noches del Burning Man. Una de las programaciones más interesantes fue precisamente el warm up de una de las pinchadas. Programaron como apertura una pieza de baile en la que cientos de drones encendidos con luces LED se movían en perfecta coordinación por el cielo de la playa al ritmo de una pieza de piano del compositor danés Joep Beving.

A mí personalmente, por lo emocionante (y efímero dentro de lo efímero del BM), es quizá la intervención que más me gustó.

 

 

Algunas personas critican la deriva corporativa que ha adquirido el Burning Man y la presencia cada vez más visible de celebrities.

Yo no lo sentí tan intenso. Ni las celebrities ni los techies de sillicon valley me parecieron en la distancia menos comprometidos que el resto. Quizá porque yo estaba distraída en otra historia y como habitante de primer año, andaba tortolito con todo lo que ocurría en la ciudad.
Dejaré el juicio crítico a veteranos, o lo reservaré para la próxima edición.

Por ahora, de vuelta en casa, sólo me pregunto cuándo los atlas de geografía incorporarán en las coordenadas (40°47’08.0″N 119°12’23.3″W) una indicación que diga: Black Rock City, ciudad temporal, y junto a ella una breve línea explicativa para curiosos (es casi todo lo que necesitan saber): se recomienda bicicleta y gorro de explorador.

 

Maria Molina

@mariamolinasan

 

Share this post

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *